Soria ciudad

¡Qué decir de Soria!

Habría tanto que contar que creo que el slogan que mejor la define es “Soria ni te la imaginas” (slogan adoptado para su promoción turística), éste se refiere tanto a la provincia como a la capital. Pasear por sus calles es una delicia ya que en ellas han vivido y paseado poetas y escritores tan famosos como Antonio Machado, Gustavo Adolfo Bécquer y Gerardo Diego (fue catedrático de Lengua y Literatura en Institutos de Soria, Gijón, Santander y Madrid), también Tirso de Molina vivió en un convento de la ciudad hoy convertido en Aula Magna Tirso de Molina. Toda la ciudad está impregnada de luz y de ese sabor de ciudad con pasado grande y muy castellana. Hay una Ruta de los Poetas que va desde la ciudad bordeando el Río Duero hasta la Ermita de San Saturio.

 

Soria ciudad

 

Soria es la capital de la provincia del mismo nombre, situada a unos 1056 m. sobre el nivel del mar, es una de las ciudades más frías de España. Pertenece a la Comunidad de Castilla y León y también es una de las ciudades menos pobladas junto con Teruel, ya que su población ronda los 40.000 hab. Su término municipal está formado además de por la ciudad por el Barrio las Casas y los pueblos de Oteruelos, Pedrajas y Toledillo. El clima es continental, con inviernos muy fríos y largos y veranos cálidos y cortos. En invierno se producen grandes nevadas y por las noches es normal que hiele. Las precipitaciones se concentran sobre todo en primavera y en otoño.

En cuanto a su historia la primera noticia fidedigna que tenemos de ella corresponde al año 868, cuando el hijo del Emir Muhammad tomó la ciudad para el poder de Córdoba, derrocando al caudillo rebelde Suleiman-ben-Abdos. Alfonso I de Aragón la repuebla entre 1109 y 1111. A su muerte pasó a manos de su hermano Ramiro II quien en 1136 la cedió a la Corona de Castilla. La villa protegió a Alfonso VIII cuando tenía tres años de su tío el rey leonés Fernando II. Alfonso VIII en compensación le concedió un fuero. Este rey figura en el centro del Escudo de Soria.  Alfonso X le da el título de ciudad en 1266. En el siglo XIII y con el aporte económico de la población judía, Soria se convierte en una ciudad floreciente y aprovecha su situación fronteriza entre los Reinos de Castilla y Aragón. Con la expulsión de los judíos en el año 1492 y la unificación de los Reinos de Castilla y Aragón, Soria entra en decadencia. En los siglos siguientes la ciudad pierde su importancia en favor de otras más céntricas y no será hasta el siglo XVIII con su apoyo a Felipe V en la Guerra de Sucesión Española cuando vuelva a tomar algo de impulso. En la invasión francesa Soria es saqueada y tardará en recuperarse de tan duro golpe. Hoy en día todavía está intentando abrirse un hueco.

 

Ermita del Mirón en Soria

 

La ciudad se halla situada en la margen derecha del Río Duero y custodida por dos cerros (en uno se encuentra El Castillo y en otro la Ermita de Nuestra Señora del Mirón del siglo XVIII). El río le da un aire mágico a la ciudad, es hermoso pasear por su orilla, te vendrán a la cabeza los versos de Machado (Campos de Soria):

¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, oscuros encinares,
ariscos pedregales, calvas sierras,
caminos blancos y álamos del río,
tardes de Soria, mística y guerrera,
hoy siento por vosotros, en el fondo
del corazón, tristeza,
tristeza que es amor! ¡Campos de Soria,
donde parece que las rocas sueñan,
conmigo vais! ¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas!…
 
  
 
 
 El río Duero a su paso por Soria 
 
 
Comenzaremos el recorrido visitando el parque más conocido de Soria: La Dehesa (nombre oficial Alameda de Cervantes), está situado en el centro de la ciudad al lado del Paseo del Espolón, principal arteria de la ciudad y lugar de paseo de los sorianos. Posee una gran variedad de especies arbóreas (sauces, acacias, olmos, pinos, etc.) y arbustos, tanto autóctonos como exóticos y una Rosaleda digna de admirar en verano. En él se halla enclavada la Ermita de la Soledad con la talla de El Cristo del Humilladero del siglo XVI, atribuida a Juan de Juni. A su lado el lugar que ocupaba el Árbol de la Música (olmo centenario,  muerto por la grafiosis, donde tocaba la Banda de Música) hoy lo ocupa un castaño de flor rosada.
 
 
Parque de la Alameda de Cervantes
 
La Dehesa (Soria)
 
 
Bajando el Paseo del Espolón el Museo Numantino queda a la izquierda, en él se exhiben objetos procedentes de los yacimientos de las ciudades celtíbero-romanas de Numancia (cerámicas pintadas), Tiermes y Uxama (alfabeto árabe). Entre ellos podemos contemplar ajuares funerarios celtíberos, monedas romanas, etc. También se exhiben otros materiales correspondientes al Paleolítico (hachas, bifaces, cantos rodados, etc.), así como restos de animales pertenecientes a los yacimientos de Torralba y Ambrona y a la Edad Moderna. A mano izquierda siguiendo por el mismo paseo encontramos la Plaza de Herradores (Pza. de Ramón Benito Aceña), lugar para tomar cañas y tapas y donde vivieron los hermanos Bécquer. Callejeando llegaremos a la Pza. de los Condes de Lérida donde se sitúa la Iglesia de Santo Domingo (Monumento Nacional), verdadera joya del románico, construida en el siglo XII con claras influencias francesas (Nuestra Señora de Poitiers), la portada posee una gran riqueza escultórica tanto en los capiteles como en las arquivoltas y en el tímpano con el Pantocrátor. Es una verdadera biblia en piedra, observad bien las imágenes así como el rosetón que corona la fachada. Si es posible entre en la iglesia y si hay misa podrá escuchar a las monjas clarisas que se hallan en la Monasterio adyacente a la iglesia. También es posible comprar pastas a las hermanas. 
 
 

Iglesia de Santo Domingo

 

Desde la Iglesia de Santo Domingo  nos dirigiremos hacia el Instituto Antonio Machado, éste data del año 1840 cuando se produce su apertura como Colegio tomando el nombre de Universidad de Santa Catalina. Sus antecedentes están en el siglo XVI cuando los jesuitas fundaron un colegio que se quemó. Más tarde se llamó Instituto de Soria y actualmente lleva el nombre de Instituto Antonio Machado. En el curso 1907-1908 Antonio Machado fue catedrático de francés en dicho Instituto de bachillerato hasta 1912 y de ahí ha tomado su nombre. Hay un aula que se conserva tal y como la viera el poeta y su busto preside la entrada al Instituto. Siguiendo por la calla Aduana Vieja (calle nobiliaria y con muchos soportales) llegaremos hasta la Plaza de San Clemente (más conocida por el Tubo), otra zona de copas de Soria. Antes de llegar nos encontraremos con otro Monumento Nacional el Palacio de los Ríos y Salcedo del siglo XVI y donde hoy se encuentra el Archivo Histórico Provincial.

 

Monumento a Antonio Machado

 

Desde la Pza. de San Clemente bajaremos hasta El Collado (Machado le dedicó unos versos: ¡Arriba y abajo, una y otra vez, /paseando por el Collado…!; Gerardo Diego también le dedicó estos versos: Paseo de portales. / Horas dulces y lentas. / Mirar, charlar, soñar / y dar vueltas, más vueltas ), otra de las arterias de la ciudad y la calle comercial por antonomasia. Aquí se encuentra el Casino al que Antonio Machado dedicó unos versos. Muy cerca de aquí encontraremos el Palacio de los Condes de Gómara hoy Audiencia Provincial (joya de la arquitectura civil soriana), es un bello edificio de estilo renacentista, y con distinción de Monumento Nacional. Atravesando El Arco del Cuerno llegaremos a la Plaza Mayor, el edificio de enfrente es el Ayuntamiento (de los Doce Linajes) del siglo XVII, también encontramos el edificio del Antiguo Consistorio hoy Centro Cultural con el antiguo reloj de la Audiencia. También aquí se encuentran la Iglesia de Santa María La Mayor donde Machado desposó a Leonor y la Torre de Doña Urraca.

 

 Palacio de los Condes de Gómara

 

Cerca de la Plaza Mayor se encuentra la Iglesia de San Juan de Rabanera (declarada Monumento Nacional), construida en el siglo XII, es otro ejemplo del románico soriano. Tiene dos portadas, la sur y la occidental que pertenecía a la Iglesia de San Nicolás, hoy en ruinas, y un hermoso ábside. Al lado encontramos la Diputación Provincial con las estatuas de sorianos ilustres. Desde aquí regresaremos a la Plaza Mayor y por las calles Zapatería y Real encontraremos los restos de la Iglesia de San Nicolás (iglesia románica declarada Monumento Nacional) que conserva restos de un fresco sobre el martirio de Tomás Becket. Siguiendo las calles nos encaminaremos a la Concatedral de San Pedro (también declarada Monumento Nacional), tiene una fachada plateresca y conserva restos del estilo románico como el bello claustro y la sala capitular.

Cruzando el Río Duero encontraremos los Arcos de San Juan de Duero (antiguo Convento Hospitalario de San Juan de Acre, del cual sólo quedan el claustro y una iglesia del siglo XII), el claustro es uno de los monumentos más originales del románico español y con influencias del arte románcio, mudéjar y sículo árabe, está formado por cuatro arquerías todas ellas diferentes entre sí. La iglesia también merece la pena por sus dos baldaquinos con curiosas cúpulas (una semiesférica y la otra cónica).

 

 San Juan de Duero

 

Gerardo Diego dedicó una poesía a los Arcos de San Juan de Duero. El Monte enfrente de los arcos es el Monte de las Ánimas en el cuál se inspiró Bécquer para escribir su leyenda “El Monte de las Ánimas” . Aurelio Rioja también escribió unos versos dedicados a San Juan de Duero:

Claustro donde el Duero arrulla sonoro

a tus rojas piedras de rojo escarlata,

donde el sol enciende amarillos de oro,

y esculpe la luna reliveres de plata. 

 

Arcos de San Juan de Duero 

 

Volviendo sobre nuestros pasos y siguiendo la orilla del Río Duero (la ribera izquierda) nos encontramos con la Ermita de San Polo, de propiedad privada por lo que no se puede visitar. El edificio fue un antiguo Monasterio de Templarios, pasando en 1312, con la supresión del temple a manos de los Caballeros Hospitalarios. Las paredes de la ermita están cubiertas de vegetación y en sus huertas situaría Bécquer la leyenda “El Rayo de Luna”. Desde San Polo por un estrecho paseo, nos abriremos paso hasta la Ermita de San Saturio (arquitectura octogonal) y contemplaremos como se remansa el Río Duero. Este paseo era uno de los preferidos de Machado y donde sitúa alguno de sus versos más famosos como el de los álamos del río. Es un paseo muy romántico por la belleza del paisaje. San Saturio está construido sobre una gruta en la que hubo un ermitorio visigodo,éste sirvió de refugio a San Saturio (patrón de Soria), noble godo y de buena familia que repartió todos sus bienes entre los más pobres y se retiró a la soledad y a la vida religiosa. En la cueva se pueden admirar unos frescos que narran la vida del santo. También podemos contemplar los restos y el sepulcro del santo. La iglesia es del siglo XVIII. Las vistas sobre el río son preciosas.

 

Ermita de San Saturio

 

 Creo que estos versos de Machado correspondientes a Campos de Soria (Estrofa nº VIII) retratan muy bien el recorrido entre San Polo y San Saturio:

  VIII
  He vuelto a ver los álamos dorados,
álamos del camino en la ribera
del Duero, entre San Polo y San Saturio,
tras las murallas viejas
de Soria—barbacana
hacia Aragón, en castellana tierra—.

 

 

  Estos chopos del río, que acompañan
con el sonido de sus hojas secas
el son del agua cuando el viento sopla,
tienen en sus cortezas
grabadas iniciales que son nombres
de enamorados, cifras que son fechas.
¡Álamos del amor, que ayer tuvisteis
de ruiseñores vuestras ramas llenas;
álamos que seréis mañana liras
del viento perfumado en primavera;
álamos del amor cerca del agua
que corre y pasa y sueña,
álamos de las márgenes del Duero,
conmigo vais, mi corazón os lleva!

 

 Río Duero

 

Y ya por último nos queda la visita al Castillo de Soria que es otro excelente mirador sobre la ciudad. Como ya hemos dicho se encuentra en el cerro enfrente del Mirón. En este cerro se levantó el antiguo Castillo de Soria del que actualmente sólo quedan restos, aquí vivía la numerosa población judía de Soria. En este cerro también se encuentra el Parador Nacional Antonio Machado con vistas al Moncayo y a las sierras de Cebollera, San Marcos e Inodejo y más allá el Pico Frentes.

Otros edificios que podemos visitar son el Convento del Carmen, penúltima fundación de Santa Teresa, los restos medievales de la muralla y el Cementerio donde está enterrada la esposa de Machado: Leonor, situado en el Alto del Espino. (Cinco años en la tierra de Soria, / hoy para mí sagrada- allí me casé ; allí perdí a mi esposa, a quien adoraba-. Machado).

 

Ermita de San Saturio desde el Duero

 

En Soria no olvide degustar su variada gastronomía en los innumerables restaurantes repartidos por la ciudad (sobre todo en la Pza. Mayor y sus alrededores): trufas, setas, migas pastoriles, sopa castellana, chacinería, perdices, codornices, venado, jabalí,  truchas, cangrejos, mantequilla dulce y salada, repostería y todo ello regado con vino de la Ribera del Duero. Cafés en la calle Zapatería y tapas y cañas en la Pza de Herradores y en el Tubo y por la noche pubs en la Rota de Calatañazor.

Las fiestas de Soria se celebran en Junio para San Juan (es movible, son 5 días a partir del jueves siguiente a San Juan), han sido declaradas de Interés Turístico Nacional y Regional, las fiestas comienzan el jueves ya que cada día de la semana tiene un nombre fijo: Jueves: La Saca, Viernes de Toros, Sábado Ajés, Domingo de Calderas, Lunes de Bailas. La fiesta es en torno al toro que es bajado desde Valonsadero y acompañadas con la música de las dulzainas y las famosas canciones “Sanjuaneras”. El día  2 de octubre también se celebra la fiesta de San Saturio patrón de la ciudad.

Otro sitio que no podemos dejar de visitar es Numancia, a 7 km de la ciudad de Soria, sobre un cerro, ya que los castros celtíberos solían estar situados en enclaves estratégicos y defensivos. Numancia fue una ciudad celtíbera, ocupada por los Arévacos que era la tribu celtíbera más poderosa. Mantuvo una dura resistencia frente a la invasión romana (duró más de 20 años ), que terminó con el envío por parte de Roma de su General más famoso “Publio Cornelio Escipión”. Éste cercó la ciudad disponiendo siete campamentos en los cerros próximos, controló el agua de los ríos y la ciudad cayó por inanición en el verano del 133 a. C. Los habitantes tuvieron destinos distintos: la mayoría se dió muerte y los supervivientes fueron vendidos como esclavos. La ciudad fue arrasada y repartido el territorio entre los indígenas que habían ayudado a Escipión. Se pueden visitar las ruinas, la visita comienza en la Casa de Recepción con la reconstrucción de la historia en vídeo y CD-rom en 3D. Hay visitas guiadas con guías especializadas. El lugar respira tranquilidad y es muy recomendable la visita. 

Aquí os dejo un enlace a unos vídeos de Soria que son muy interesantes:

http://www.youtube.com/watch?v=pwhR0-suvTk

http://www.youtube.com/watch?v=WP3PviGlpOY&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=DiUi7A0daSo&feature=related

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