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Las Campanas de Espeja

8 Jun

Desde siempre me ha encantado el sonido de las campanas. En Espeja de San Marcelino están a punto de enmudecer, el sacristán que era el encargado de tocarlas murió hace poco y tan sólo un señor que no vive habitualmente en el pueblo sabe como tocarlas. Desde muy antiguo las campanas han tenido lenguaje propio: avisaban de incendios, de reuniones a pueblo, fiestas, entierros, bodas, bautizos y comuniones, tan sólo había que saber escucharlas. El sonido podía ser de lo más alegre cuando tocaban a fiesta pero se te ponían los pelos de punta cuando avisaban de un entierro.

 

 

Las campanas son instrumentos musicales de percusión, generalmente están hechas de metal (bronce), aunque también pueden ser de hierro, cerámica o cristal. Su forma es hueca y en su interior llevan suspendida una lengueta también de metal llamada badajo, con la que se produce el sonido. Este badajo se puede tocar mediante una pequeña cuerda si se sube al campanario o con una cuerda más larga si se realiza desde la iglesia. Algunas campanas tienen el badajo en el exterior unido a un mecanismo automático. Las campanas de los templos e iglesias suelen pesar toneladas.

La iglesia católica adoptó el uso de las campanas para llamar a los fieles desde por lo menos el siglo V. d.C. Las campanas suelen llevar en su exterior inscripciones en relieve que han sido hechas en la fundición y al bendecirlas se les suele dar un nombre.

Aquí os dejo un vídeo grabado por un chico de mi pueblo en el que se oye el repicar de las campanas:

 

http://www.youtube.com/watch?v=cmx2r6r1N2Y

 

Este pedazo de poesía describe muy bien la relación entre las campanas y los seres humanos:

 

Campana de mi lugar,

tú si que me quieres de veras,

tocaste cuando nací,

llorarás cuando muera. (wikipedia)

 

 

 Entrada a la iglesia de Espeja

 

Desde antiguo las campanas y el sol han servido de indicadores a los labradores para saber la hora. El sacristán era el encargado de tocarlas, en pago recibía 1 ó 2 celemines de trigo. Los antiguos no necesitaban GPS, móviles, despertadores u otros artilugios para orientarse y saber la hora.

Hay diferentes toques de campanas:

 

Toque al alba, se tocaba al amanecer e indicaba la hora para levantarse.

Toque al Mediodía, indicaba las 12 del mediodía y era cuando se paraba para comer.

Toque a la oración, se tocaba al anochecer normalmente después  de rezar el Rosario.

Toque a víspera de fiesta, anunciaba tanto el domingo como una fiesta grande.

Toque de aviso a fuego en el pueblo o en el monte. A esta llamada acudían también los habitantes de los pueblos cercanos.

Toque de reuniones vecinales, se convocaba a pueblo para tratar diferentes asuntos como el arreglo de los caminos u otros trabajos vecinales.

Toque a trabajos del pueblo, se daba paso a los trabajos con una campanada.

Toque de tentenublo, desde la Cruz de mayo hasta la Cruz de septiembre, mediante un repique de campanas  para ahuyentar los nublados, ya que éstos cuando traen piedra son muy dañinos para las cosechas. La gente en algunos lugares repetía esta letanía: “Tente nublo, tente en ti, no te caigas, sobre mí, guarda el pan, guarda el vino, guarda los campos, que están floridos” . En mi pueblo ha derivado en el “Tenterenulo”, la gente incluso se ha inventado algunas letrillas.

Toque a funerales, el sonido es tan triste que hasta los perros aullan, se distinguen diferentes toques si el difunto es un hombre, una mujer o un niño (según me ha dicho mi madre cuando se moría un niño se tocaban los campanillos).

También me ha contado mi madre que la noche del 1 al 2 de noviembre las campanas tocaban toda la noche, supongo que a intervalos de tiempo regulares.

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