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Correr la “Machorra” en Espeja de San Marcelino

1 Nov

Este mes de noviembre los refranes más oportunos son éstos:

 

Por los santos, nieve en los altos, por San Andrés, nieve en los pies.

No pase noviembre sin que el labrador siembre.

Dichoso mes, comienza con los Santos y termina con San Andrés.

 

Antiguamente en Espeja de San Marcelino en la madrugada del 1 de noviembre, los mozos corrían una oveja por todo el pueblo. La oveja era una “machorra”, es decir, una oveja que no había parido. Según el diccionario, la machorra es una hembra estéril, que se suele utilizar para comer en las calderetas. La oveja llevaba colgado del cuello un gran cencerro con el que hacía mucho ruido, los mozos también hacían ruido con cencerros más pequeños, despertando a todos los que aún dormían. A mediodía los mozos se juntaban y comían juntos la oveja, si sobraba algo hacían una cena por la noche. No se sabe el origen de esta tradición, se cree que los mozos celebraban esta fiesta como colofón a los trabajos de la vendimia o del campo, ya que en esta época los campos ya debían de estar sembrados. El por qué de la machorra, puede ser porque es una oveja que no ha parido y es menos necesaria que otras que pueden dar crías y sacar algo con su venta.

Me imagino que esta costumbre puede resultar una forma un tanto salvaje de matar a un animal, lo único que puedo decir es que era una costumbre arraigada en el tiempo. Actualmente no se celebra.

 

Entre los árboles se encuentra el cementerio

 

Este mes de noviembre también se celebra el Día de Todos los Santos. El día 31 de octubre es costumbre que todas las mujeres del pueblo se acerquen por el cementerio y limpien las tumbas de sus seres queridos, también colocan flores frescas en floreros o simplemente encima de las sepulturas. Yo, recuerdo este día como uno de los más tristes del año, pues era costumbre que los niños acompañasen a sus mayores y rezasen ante las tumbas de sus allegados. Mi madre solía ponerse muy triste, aunque a la vez era algo hermoso, porque todo el cementerio era como un gran jardín, la gente hablaba, se saludaba y más tarde regresaban juntos a casa. El día 1 de noviembre el Sr. cura dice una especie de misa en el Cementerio. La flores utilizadas son los crisantemos, que son sembrados en el huerto, quizás porque al verlos en los jardines de las casas recuerdan a los seres difuntos, son unas flores muy hermosas y de colores vistosos. Cuando era niña, no conocía su nombre, tan sólo me refería a ellas como las flores de los muertos.

 

 

 La noche del día 1 de noviembre los niños no celebrábamos Halloween, ni siquiera sabíamos lo que era, ya que pocas personas en el pueblo tenían televisión (la primera que tuve ya tenía 6 ó 7 años). Era costumbre que las madres cultivasen calabazas en el huerto y se las diesen a los niños este día, los niños vaciábamos la calabaza cortando una especie de sombrero que servía también de tapa y a la vez hacíamos una nariz, una boca y unos ojos. Dentro de la calabaza metíamos una vela encendida y dábamos vueltas con ella por todo el pueblo. Quizás el sentido era ahuyentar a las almas que aún estababan penando en el purgatorio, ya que este Día de Difuntos era cuando se rezaba por las almas del purgatorio. Para ayudar a purgar los pecados de estos fieles se les rezaba y se hacía el sacrificio de la misa.

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